Sobreviviendo a una Estafa en Colombo, Sri Lanka: Mi Experiencia y Cómo Evitarla
Estuve 3 semanas en Sri Lanka explorando la mayoría de los puntos más icónicos de la isla y en todo ese tiempo sentí que era uno de los países más bonitos que he visitado, con gente súper amable (me recordó a Colombia) que te devuelve las sonrisas, y con comida deliciosa pero extremadamente picante.
Pero, a pesar de que la gente me encantó (sobre todo en comparación con la India, donde no te sonríen sino que se te quedan mirando fijamente y donde se te acercan cientos de extraños con el mismo discurso para sacarte plata), tuve una experiencia desagradable en mi primer día en Colombo, que afortunadamente pude sortear (probablemente gracias a mi crianza latina), pero que igualmente me dejó un mal sabor de boca y me hizo ser todavía más precavido. Aquí cuento qué me pasó.
Mi Experiencia con una Estafa en Colombo
Eran aproximadamente las 5 de la tarde y estaba caminando por el centro de Colombo, tomando fotos, viendo a la gente en su día a día y, en general, explorando tranquilamente. Hasta este punto ya había hablado con varias personas, todos muy amables, y no se me había acercado nadie a ofrecerme nada o molestarme (en India esto pasa cada minuto y en todo momento).
De repente se me acercó un señor, bien vestido y presentado, hablando muy buen inglés, y comenzó a conversar conmigo. Me dijo que trabajaba en un hotel cercano y que justamente había salido temprano para visitar un templo budista en el que había una ceremonia importante.
Me dijo que era una ceremonia hermosa, que era para pedir por la familia y amigos, que él justo estaba yendo para pedir por sus hijos que vivían en Kandy, y que muy pocos turistas la conocían. Mejor dicho, me la vendió súper bien. Además, me dijo que él ya estaba a punto de ir, entonces que yo podía simplemente ir con él y luego devolverme con él.
Yo, pues, no tenía nada que hacer en la tarde. Me pareció que podría ser una experiencia bonita e interesante, y una aventura en mi primer día en Colombo, entonces dije: ¿por qué no? Además, me dio a entender que simplemente sería ir en el tuk tuk con él sin tener que pagar nada (ahora claramente todo era demasiado bueno para ser verdad).
El señor entonces pidió un tuk tuk en la calle, nos montamos y nos fuimos.
Durante el trayecto seguimos conversando y el hombre, súper amable, me dio varios datos de Sri Lanka, y pues todo muy bien.
Fueron unos 20 minutos en tuk tuk, y llegamos al templo Kelaniya Raja Maha Vihara.
Breve historia del templo Kelaniya Raja Maha Vihara
El templo Kelaniya Raja Maha Vihara es uno de los sitios budistas más sagrados de Sri Lanka. Según la tradición, fue visitado por el propio Buda durante su tercera visita a la isla en el siglo VI a.C. A lo largo de los siglos, el templo ha sido reconstruido en varias ocasiones y hoy destaca por sus impresionantes murales que narran la vida de Buda y episodios de la historia cingalesa. Además de su importancia religiosa, es un importante centro de peregrinación y escenario de ceremonias “puja”, especialmente concurridas por la población local.
Siguiendo con mi relato
Cuando llegamos ya estaba oscuro, y efectivamente había una ceremonia y muchísima gente (más tarde me enteré de que es una ceremonia “puja” muy común en el templo).
Me dijo que lo siguiera, caminamos a la entrada, nos quitamos los zapatos y comenzamos a recorrer el templo. Este recorrido estuvo buenísimo. El señor me dijo que “quería practicar su inglés” y “hacer un recorrido para practicar como guía turístico”, entonces me comenzó a enseñar todo el lugar. Entramos a los edificios, que estaban llenos de pinturas y murales en las paredes con la vida de Buda. Me explicó todo, me mostró cada rincón y yo estaba fascinado con la belleza de las pinturas y la atmósfera de gente rezando y caminando.
También me entregó unas flores de loto para dar como ofrenda, me explicó cómo rezar y cómo caminar alrededor del templo pidiendo por mis seres queridos. Fue hasta aquí una experiencia espectacular que duró más de una hora, y yo ya tenía en mi mente que cuando volviéramos le iba a dar alguna propina.
Cuando terminamos, el mismo tuk tuk nos estaba esperando. Nos montamos y comenzamos el regreso.
Durante el trayecto me dijo que si yo pagaba por el tuk tuk (más o menos teniendo en cuenta que él pagó por las ofrendas, me dio el recorrido y compró a la salida unas nueces para compartir). Yo dije que sí.
Cuando llegamos a la zona en la que nos encontramos inicialmente comenzó lo feo: llegó el momento de pagar.
El conductor me dijo que serían 95.000 LKR (unos 300 dólares).
Yo quedé inicialmente congelado, aturdido. No entendía qué me estaba cobrando ni de dónde salía ese número. Tampoco sabía realmente cuánto era el precio normal (estaba en mi primer día completo en Sri Lanka), solo que era una barbaridad. También pensé que estaba molestando. Pero veo al señor que me acompañó, a mi “amigo”, y estaba callado, como si ese valor fuera completamente normal.
Comencé entonces a discutir, a preguntar por qué era tanto, que no entendía, que ni siquiera tenía tanto dinero conmigo. Aquí ya claramente sabía que el conductor estaba intentando hacer una estafa.
Y en este momento (porque el conductor no sabía mucho inglés), mi “amigo” comenzó a interceder por mí, a negociar. Me dijo que tranquilo, que él hablaba con el conductor. Hablaron como en una discusión y, de repente, el valor era de 75.000 LKR (unos 235 dólares).
Yo dije nuevamente que no, que eso era una barbaridad. Y mi “amigo” me dijo que tranquilo, y nuevamente discutieron y el valor ahora era de 60.000 LKR (unos 190 dólares). Me dijo este nuevo valor de una forma en la que parecía un gran logro haberlo bajado tanto. En ese momento tuve la seguridad de que no era solo el conductor: el señor, el hombre que había sido tan amable y que me había dado un tour tan bueno, también me estaba estafando. Caí en cuenta de que probablemente estaban trabajando juntos para tumbarme.
Seguí entonces peleando el precio. Dije incluso que fuéramos donde un policía a explicarle la situación y ver qué decía, pero para mi sorpresa el conductor dijo que listo, que fuéramos donde un policía, y aquí tuve miedo; pensé que algo me iba a pasar si íbamos.
La discusión seguía (el precio ya estaba en menos de la mitad del inicial), y no sé por qué, pero el señor que me acompañó sugirió bajarnos del tuk tuk y seguir hablando. Aquí, por lo menos, sentí la tranquilidad de que, si no quedaba de otra, podía dar un golpe sorpresa y salir corriendo (afortunadamente no llegamos a eso).
Seguíamos hablando y ya el conductor estaba actuando bastante enojado, preguntando por qué no quería pagar y diciendo que él nos había esperado en el templo, entonces que por eso el precio era tan alto. Incluso mi “amigo” estaba actuando más serio, preguntándome qué cuánto tenía, y que podíamos ir a un ATM por más. Yo pensé: ni de riesgos.
Ya con la tranquilidad de tener más opciones por estar fuera del tuk tuk, caí en cuenta de Uber y de que podía revisar cuánto costaba el trayecto al templo.
Revisé, y no me lo creía: el trayecto costaba unos 800 LKR (como 2,5 dólares).
Se los mostré y les dije que lo máximo que iba a pagar era 2.000 LKR, la suma de ambos trayectos y un poco extra por la espera. En este punto ya mi enojo era superior a mi miedo, y me planté y les dije que eso era lo máximo.
El conductor siguió peleando, el “amigo” intercediendo y bajando el precio cada vez más, pero yo me mantuve firme.
Ya “mi amigo” recurrió a decir que, si yo no pagaba, entonces él tendría que pagar (buscando generar lástima), a lo que yo le dije: “pues ni modos/pailas, pero yo no voy a dar más de los 2.000” (o algo parecido en inglés).
Saqué entonces los 2.000 y se los comencé a ofrecer al conductor. Hicieron unos últimos intentos bajando el precio cada vez más, pero se los seguí ofreciendo obstinadamente, hasta que por fin se rindió y los tomó.
Y al final, ya cuando pensé que todo había terminado, mi “amigo” me pidió una propina. Yo, ya realmente furioso, le dije: “No, yo pensé que éramos amigos, y los amigos no se piden propinas”. Y eso fue todo. El señor simplemente dio media vuelta y se fue. Esperé un momento y rápidamente caminé a una zona más concurrida para respirar y calmarme.
Después de todo eso me sentí agotadísimo y como un idiota por haber caído en algo así a pesar de estar advertido de que esto podría pasar. Pero, a la vez, sentí cierta gratificación de que pude disfrutar de un tour y visitar el templo, y que al final los estafadores salieron perdiendo su tiempo conmigo.
Otras Estafas Comunes en Sri Lanka
Precios excesivos en el transporte: Por eso es importantísimo siempre negociar el precio antes, ya que muchas veces los conductores intentan evitar mencionarlo antes de comenzar el trayecto.
Servicios de guía en Ella Rock: Puedes revisar mi post de Ella para más información.
Cobros adicionales inesperados: Como cobrarte extra por comida, productos o transporte, o devolverte una suma menor a la real.
Recomendaciones para Evitar Estafas en Sri Lanka
No aceptes absolutamente nada de extraños que se te acerquen de repente, por más amables que parezcan.
Siempre pregunta el valor de algo antes de aceptar cualquier producto o servicio, especialmente en el transporte.
Utiliza aplicaciones como Uber o PickMe para tener una referencia clara de los precios.
Confía en tu intuición: Si algo parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente lo sea.
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Si estás planeando un viaje por este fascinante país, te invito a revisar mis otros posts sobre Sri Lanka, donde comparto guías, experiencias y consejos para aprovechar al máximo tu aventura:
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